cirugía,  fútbol,  ligamento,  ligamentoplastia,  menisco,  rodilla

Mi caso

Antecedentes
Hace casi 4 años que empecé con los problemas de rodilla. La primera vez, fue jugando al fútbol en un giro mál hecho, la pierna derecha se quedó anclada en el suelo.
La siguiente vez fue hace un  año en ballet. En un salto con giro, la rodilla no respondió y me dolió muchísimo. Estuve más de un mes sin poder andar y con la pierna muy hinchada.
Desde hacía 4 años el deporte lo practicaba con rodillera, y una vez al mes, más o menos, me crujía la rodilla y estaba una semana sin poder hacer nada de deporte, pero siempre se solucionaba. Después del giro en ballet, estuve muchos meses sin poder hacer nada. Fue ahí cuando empezaron a hacerme las pruebas para ver qué tenía.
Como mi musculatura es muy fuerte, no tenía los síntomas de LCA roto porque el cuádriceps sujetaba perfectamente todo. Se me descartó muchas veces tenerlo roto, pero insistí mucho para que la Seguridad Social me hiciera caso porque yo sabía que era algo importante. Además, tenía muchas ganas de poder hacer mi vida normal y practicar todos los deportes que quiero sin miedo.
Versiones
Una resonancia afirmó rotura de menisco interno y rotura parcial o total de LCA. En principio, me iban a operar en mi hospital. Todas las pruebas del preoperatorio iban destinadas a este hospital. El cirujano que me ib a operar en éste hospital (de Móstoles) me dijó que me quitaría el injerto del semitendinoso, que me pondrían drenaje y que necesitaría férula, que la comprara y luego la Seguridad Social abonaría el 50%.  Por la larga lista de espera, me dieron opción de elegir otro hostpial. Me decidí por Fundación Jiménez Díaz. Me dieron un máximo de 30 días de espera. Me operaron unos 20 días después de elegirlo. El cirujano que, finalmente, me operó en Fundación Jiménez Díaz, hizo todo lo contrario de lo que habría hecho éste. Me quitó injerto de tendón rotuliano, no me puso drenaje y me dijo que no necesitaba férula. Ver para creer, y cuánto me alegro de que así fuera. Además, me dijo que estaba totalmente claro que tenía LCA roto, que ni si quiera habría hecho falta una resonancia. Todos los traumatólogos anteriores me habían dicho que no estaba nada claro, que era muy dudoso que lo tuviera roto. 

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