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Semana 3 – Retirada de puntos y rehabilitación. Andar sin muletas.

Retirada de puntos
El día 18 después de la rehabilitación me quitaron los puntos. Al estar cosidos por dentro fue bastante doloroso, pero nada que no se pueda aguantar. A partir de este día no cubrí la herida con nada.
Mi rodilla el día 25, con puntos retirados:

Rehabilitación
Ese mismo día empecé rehabilitación una hora diaria. Como no tenía forma de ir hasta el centro de salud, ni nadie que me pudiera llevar, me ofrecieron ir en ambulancia. El servicio de ambulancia funciona genial, por lo menos en Móstoles, mi localidad.
La rehabilitación NO DUELE. Quitaros de la cabeza que es horrorosa, porque no lo es. En cuanto sientes dolor, el fisio para. El dolor es el límite que se pone. 
El primer día me hizo drenaje para que se vaya deshinchando, y también masajean la cicatriz para que se despegue del hueso. Yo llegué sin poder doblar la pierna más que 5º, y ese mismo día pude doblar unos 15 o 20º. Sin dolor, repito! Eso sí, la piel tira, y el cuádriceps, que está agarrotado, también, pero no duele.
Todavía no soy capaz de contraer el cuádriceps voluntariamente, y siento la zona del gemelo y la rodilla dormidas. 
Flexión 90º
El objetivo de mi fisio era llegar al os 90 grados el viernes, 5 días después de empezar la rehabilitación. Al tercer día ya podía doblarla 90 grados SIN DOLOR. Hicimos ejercicios de estiramiento de isquiotibiales y de andar con barras. Andar es lo que peor llevaba, después de tanto tiempo sin doblar la rodilla y andando con ella estirada, es díficil reeducar al cuerpo. 
Andar sin muletas
El día 21 después de la operación empecé a andar sin muletas por casa. No andaba perfectamente, pero sí fue un gran logro, sobre todo para tener las manos libres y poder cocinar y hacer cosas en casa. Desde ese día, en casa siempre ando sin muletas, para salir a la calle uso una o dos, depende de la distancia y la prisa que tenga. 
Nadar
El día 22 después de la operación fui a intentar nadar con el consentimiento de mi fisio (antes de operarme lo hacía todos los días). No logré más que andar en la piscina pequeña y hacer ejercicios muy suaves. La patada de crawl o de espalda casi no podía hacerla, aunque fuera del agua si podía flexionarla. Aún así, al salir sentía la pierna bastante ligera y agradecida. 

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